Tramas, Jamás, Trampas

El virus desató la histeria pero no acabó con la civilización, no; eso lo hicimos nosotros mismos. Mientras la humanidad se dejaba derrotar por la desesperanza, los políticos seguían urdiendo sus tramas y poniéndose trampas unos a otros, a costa de la salud pública. De no haber participado en la lucha jamás habría aprendido la lección: el peor enemigo no era el virus, sino la oscuridad que habitaba en nosotros. El virus no hacía falta. Nadie estaba a salvo desde el principio… 

Turistas, Descanso, Caminé

El descanso me vino de maravilla. El hotel espacial estaba muy conseguido pero la gravedad artificial te pasa factura. Nunca imaginé que tendría tanta suerte. Ver el amanecer a quinientos kilómetros de distancia no tiene precio. Me levanté. Preparé café. Leí un rato. Aún no había prisa. A las 12:00 sonó la alarma. Hora del ritual. Me puse los tacones, el uniforme de cuero y caminé hacia el club. Había encontrado mi vocación. Azotar turistas podía ser un trabajo muy gratificante.

El Pasillo

Pocos sitios hay tan inquietantes como el pasillo de un hospital. Tan frío e interminable. Tan suspendido en el tiempo… Tan muerto. A escasos metros el bullicio, las prisas… Aquí la nada…

Treinta y seis vueltas al sol y unos cuantos viajes nos separan. Setenta y dos veranos de este regalo que es la vida; ciento ocho entre los dos. Muy poco. Demasiado poco.

Me guardo cientos de conversaciones especiales que vivirán en mi cabeza hasta que volvamos a vernos. Me quedo solo con lo bueno, porque lo malo nunca ha existido contigo.

Esperaré cualquier señal a este lado del pasillo, mientras vigilo atentamente la entrada. Quizás un día te dé por salir, o a mí me toque atravesarla.

Metal, Vestido, Grupo – Versión Extendida

Relato ganador del segundo premio del “Primer Concurso de Microrrelatos” organizado por la revista Litterae 🎉 Ya me diréis 😀

“El grupo salía primero a calentar al público hasta que los gritos alcanzaban el nivel “fervor absoluto”. Solo entonces, María pisaba por fin el escenario enfundada en su peculiar vestido negro. La mejor cantante de metal (literalmente) diseñada en 3102 por los talleres Valltronik@. María amenizaba la velada con su maravillosa voz y dejaba que la performance fuera in crescendo suavemente hasta el do final; en ese preciso instante su vestido explotaba y se convertía en cientos de cuervos mecánicos, que escapaban volando del teatro. El público enloquecía y envuelta en luz y color, la cantante desaparecía del escenario… Les dimos la inteligencia pero siguieron a nuestro servicio. Les dimos el arte y dejamos de ser imprescindibles.”

Pie, Rota, Preocupes

—¡Enhorabuena! ¡Está usted muerto!— el suiciditrón se despide siempre cortésmente después de la macabra y dolorosa exhibición de sus habilidades. Cada lunes meto una moneda y contemplo mi futuro próximo y lejano, y mi pasado reciente y mi pasado pasado… La inmortalidad no es el chollo que nos vendieron. No lo es. En absoluto. De momento no te preocupes. Estoy rota, pero sigo en pie. Quizás la solución llegue pronto. Quizás a base de insistir…

Estrellas, Interior, Conducido

Se subió al coche y condujo hacia el interior. Por el camino se hizo de noche. Aparcó y miró el reloj. No tenía la sensación de haber conducido tanto. Caminó unos metros y se sentó donde siempre. Desde allí podía divisarlo todo: las estrellas… La Luna… La Tierra… Marte lo había recibido como uno más, eso estaba bien, pero no podía evitar pensar entre lágrimas que el hogar no está donde uno vive; el hogar está donde el alma se quedó enganchada una vez, para siempre.

Canciones, Felicidad, Trabajar

Después de las explosiones, la gente dio por hecho que había llegado el final. La desconexión digital se produjo de golpe y la mayoría, que era muy joven, no recordaba la vida antes de internet. En pleno apocalipsis los mayores se convirtieron en la memoria de los demás: les contaban historias antiguas, les enseñaban canciones a los niños y bueno, aunque había que trabajar mucho, incluso en las condiciones más adversas, la felicidad siempre terminaba encontrando el camino.

2019

Me encanta esta ciudad porque aquí el invierno es cálido. No me gusta el frío; no demasiado. Pero aquí se está bien. La superpoblación alcanza cotas muy altas y la contaminación llega a todos los rincones. Eso es malo, aunque en comparación con el resto del planeta, este es un buen sitio donde vivir.

De vez en cuando me gusta coger el coche y sobrevolar el centro para ver las luces nocturnas. Es como tener alumbrado de Navidad todo el año. A la gente le gusta pensar que no siento nada, que no tengo emociones pero, ¡oh las luces! Si es verdad que no soy capaz de sentir, esto debe ser lo más parecido. A simple vista no creo que noten nada. En el fondo tampoco somos muy diferentes… Bueno, ellos suelen compartir su vida con una especie de estructura poli-individual a la que llaman familia. Yo nunca tendré ese tipo de compañía pero soy capaz de manipular mis recuerdos a voluntad y eso me ayuda a mantener la cordura: reviso, quito, añado, corto y pego. Me actualizo una y otra vez, y aún así soy más humana que la mayoría de los humanos que conozco.

Dos mil diecinueve será mi año y veré cosas que no creerías…

¿Sabes ya quién soy?

Primero, Mientras, Hecho

No llores más, pequeño… Primero te arroparé con la mantita y te pondré música mientras te quedas dormido. Yo no sé cantar, pero tengo recursos… Luego velaré tu sueño y te abrazaré si tienes pesadillas. Mis brazos son fríos, pero fuertes. No te dejarán caer; no te lo mereces… Y no te dejes intimidar por el hecho de que sea una máquina. Estoy programad@ para cuidarte… Estoy programad@ para cuidarte… Estoy programad@ para cuidarte… Estoy programad@ para cuidarte… Estoy programad@ para cuidarte…