Cadena, Primera, Casa

– ¡Cariño, mira! ¿Ves esa casa? ¿La primera de la colina? Cuando yo tenía tu edad la gente decía que estaba encantada… Imagino que lo decían porque la intriga es muy divertida y como no podían saber lo que pasaba dentro… Desde fuera parecía de película de miedo, con esa cadena en la entrada y las torres de ladrillo, tan altas. Ahora parece otra cosa: la nieve en el tejado, las luces, la chimenea encendida… Pero entonces daba muuucho miedo…
– ¡Abuela! ¡Yo creo que están celebrando la Navidad! ¡Como nosotros! ¡Hoy se celebra en tooodo el mundo!
– Sí, cariño, sí. Es que hoy, todas las casas están encantadas…

Llamo, Necesario, Trozo

¡Perdona si te llamo “amor”! Cómplice necesario de mis noches en vela. Trozo imprescindible de mi alma vacía, que solo se llena contigo.

¡Perdona si te llamo “amor”! Artífice único de nuestros errores perfectos. Víctima indefensa de mis aciertos fuera de contexto.

Agente del caos. Ángel caído. Compañero.

Contigo, Síntoma, Referencias

Como dice la canción, “a veces te mataría; otras, en cambio, te quiero comer”. Como declaración de amor no está mal, aunque ambas opciones vienen a decir que acabaría contigo… Si Freud levantara la cabeza… Pero no soy yo. Eres TÚ. Eso lo tengo claro. Y este vacío es el síntoma de que no tengo más para ti. Y si me preguntan diré que eres maravilloso, no podría decir otra cosa; pero si volviéramos a empezar te juro que pediría referencias.

Primero, Mientras, Hecho

No llores más, pequeño… Primero te arroparé con la mantita y te pondré música mientras te quedas dormido. Yo no sé cantar, pero tengo recursos… Luego velaré tu sueño y te abrazaré si tienes pesadillas. Mis brazos son fríos, pero fuertes. No te dejarán caer; no te lo mereces… Y no te dejes intimidar por el hecho de que sea una máquina. Estoy programad@ para cuidarte… Estoy programad@ para cuidarte… Estoy programad@ para cuidarte… Estoy programad@ para cuidarte… Estoy programad@ para cuidarte…

Páginas, Antes, Nació

Y nació en ella la necesidad de contar historias; la necesidad de llenar páginas y páginas con aventuras que quizás nunca llegaría a vivir, pero que ya conocía como si las hubiera vivido. Antes no era así. Antes pensaba que no tenía nada que decir, pero poco a poco comprendió que la voz que tanto le hablaba era la suya. Que pensaba con palabras. Y que no debía quedárselas para ella sola.

Calles, Padre, Puerta

Sabía perfectamente que las cosas no le iban bien, que no era demasiado constante, que le gustaba la buena vida… En un solo año había dejado cinco trabajos por razones de lo más variopintas. “Carpe diem” era su filosofía preferida y le encantaba aplicarla. Pasaba el rato deambulando por las calles, a menudo sin rumbo, pero había una certeza en su vida. Solo una: que podía contar con su familia para lo que fuera. Como cada noche volvía a casa, su padre le abría la puerta y lo recibía con un abrazo.

Señora, Leve, Árboles

La vi pasear entre los árboles y tocar el hombro de aquella señora de forma tan leve… Tan compasiva… Siempre me había preguntado cómo sería encontrarme con ella. ¿Me dolería? ¿La sentiría siquiera? Esa mañana iba recorriendo el paseo como una superestrella entre su público, buscando a quién abrazar; a quién llevarse con ella. De pronto pasó delante de mí y me miró a los ojos, pero no me dijo adiós. Solo hasta luego. No sabía que la muerte era tan educada…