Escritura, Aceptar, Cinco

Querido diario: Hoy me ha vuelto a pasar. Entro en una especie de trance y empieza la escritura automática. Al final voy a tener que aceptar que tengo el poder de conectar con el otro lado. Cinco años sin Mario y aún me sigue mandando mensajes. Ahora solo tengo que descifrarlos. Básicamente me grita: “¡Pero bueno! ¿Otra vez a oscuras? ¡Enciende la luz! ¡Enciende la luz! Te he dicho mil veces que si te rodeas de luz, lo verás todo mucho más claro.

Antes, Pecado, Aunque

Te observo entre las hojas del árbol sagrado; escucho tu risa en el viento y saboreo en mi mente el fruto prohibido – que algún día sueño devorar contigo. Aunque luego el desamor sea eterno, hoy quiero cerrar la puerta para que la pasión no escape; quiero remendar con tus besos mi alma despellejada y hablarte de frente, por fin, con mi voz de serpiente, para susurrarte al oído, que antes prefiero el pecado si es contigo, que ahogarme yo sola en mi propio veneno.

Turistas, Descanso, Caminé

El descanso me vino de maravilla. El hotel espacial estaba muy conseguido pero la gravedad artificial te pasa factura. Nunca imaginé que tendría tanta suerte. Ver el amanecer a quinientos kilómetros de distancia no tiene precio. Me levanté. Preparé café. Leí un rato. Aún no había prisa. A las 12:00 sonó la alarma. Hora del ritual. Me puse los tacones, el uniforme de cuero y caminé hacia el club. Había encontrado mi vocación. Azotar turistas podía ser un trabajo muy gratificante.

Mecían, Días, Pensar

Hace días que no paro de pensar en que a la niña le pasa algo. Se sienta en la ventana acariciando esa muñeca, mientras murmura una letanía ininteligible que pone los pelos de punta. Hoy le he preguntado por fin; me ha dicho que cuando se mecían las hojas era porque los árboles nos estaban espiando, pero que si ella los vigilaba no se atreverían a hacernos daño. Por eso he decidido no tomarme las pastillas del psiquiatra. Me da miedo que la niña desaparezca y los árboles vengan a buscarme.

Imaginarium

Todavía recuerdo la primera vez que entré en Imaginarium. Me encantaba pasear por la puerta y observar las luces, los colores, los juguetes y esas cosas, aunque en el fondo no terminaba de atreverme. A mí me cogió un poco mayor (en mi época no existían este tipo de tiendas) pero en realidad no me importaba porque conseguían hacerme volver a la infancia y olvidar, por un momento, que el tiempo pasa, quizás, demasiado deprisa. Un día me armé de valor, entré por la puerta grande, miré a la dependienta a los ojos y formulé la pregunta: “Por favor, ¿me pone usted una tabla ouija?” La verdad es que no entendí su reacción. La pobre mujer se llevó las manos a la cabeza mientras decía con la voz entrecortada: “Pero, pero… Eso no es un juguete…” Me fui de la tienda triste y apesadumbrada. “Otro sitio donde no la tienen”, pensé… “¡Pues a ver cómo lo solucionamos, porque no hay teléfono en el infierno y cada uno se comunica con sus demonios como le da la gana…”

Metal, Vestido, Grupo – Versión Extendida

Relato ganador del segundo premio del “Primer Concurso de Microrrelatos” organizado por la revista Litterae 🎉 Ya me diréis 😀

“El grupo salía primero a calentar al público hasta que los gritos alcanzaban el nivel “fervor absoluto”. Solo entonces, María pisaba por fin el escenario enfundada en su peculiar vestido negro. La mejor cantante de metal (literalmente) diseñada en 3102 por los talleres Valltronik@. María amenizaba la velada con su maravillosa voz y dejaba que la performance fuera in crescendo suavemente hasta el do final; en ese preciso instante su vestido explotaba y se convertía en cientos de cuervos mecánicos, que escapaban volando del teatro. El público enloquecía y envuelta en luz y color, la cantante desaparecía del escenario… Les dimos la inteligencia pero siguieron a nuestro servicio. Les dimos el arte y dejamos de ser imprescindibles.”

Pie, Rota, Preocupes

—¡Enhorabuena! ¡Está usted muerto!— el suiciditrón se despide siempre cortésmente después de la macabra y dolorosa exhibición de sus habilidades. Cada lunes meto una moneda y contemplo mi futuro próximo y lejano, y mi pasado reciente y mi pasado pasado… La inmortalidad no es el chollo que nos vendieron. No lo es. En absoluto. De momento no te preocupes. Estoy rota, pero sigo en pie. Quizás la solución llegue pronto. Quizás a base de insistir…