Calles, Padre, Puerta

Sabía perfectamente que las cosas no le iban bien, que no era demasiado constante, que le gustaba la buena vida… En un solo año había dejado cinco trabajos por razones de lo más variopintas. “Carpe diem” era su filosofía preferida y le encantaba aplicarla. Pasaba el rato deambulando por las calles, a menudo sin rumbo, pero había una certeza en su vida. Solo una: que podía contar con su familia para lo que fuera. Como cada noche volvía a casa, su padre le abría la puerta y lo recibía con un abrazo.