Tramas, Jamás, Trampas

El virus desató la histeria pero no acabó con la civilización, no; eso lo hicimos nosotros mismos. Mientras la humanidad se dejaba derrotar por la desesperanza, los políticos seguían urdiendo sus tramas y poniéndose trampas unos a otros, a costa de la salud pública. De no haber participado en la lucha jamás habría aprendido la lección: el peor enemigo no era el virus, sino la oscuridad que habitaba en nosotros. El virus no hacía falta. Nadie estaba a salvo desde el principio… 

Antes, Pecado, Aunque

Te observo entre las hojas del árbol sagrado; escucho tu risa en el viento y saboreo en mi mente el fruto prohibido – que algún día sueño devorar contigo. Aunque luego el desamor sea eterno, hoy quiero cerrar la puerta para que la pasión no escape; quiero remendar con tus besos mi alma despellejada y hablarte de frente, por fin, con mi voz de serpiente, para susurrarte al oído, que antes prefiero el pecado si es contigo, que ahogarme yo sola en mi propio veneno.

Turistas, Descanso, Caminé

El descanso me vino de maravilla. El hotel espacial estaba muy conseguido pero la gravedad artificial te pasa factura. Nunca imaginé que tendría tanta suerte. Ver el amanecer a quinientos kilómetros de distancia no tiene precio. Me levanté. Preparé café. Leí un rato. Aún no había prisa. A las 12:00 sonó la alarma. Hora del ritual. Me puse los tacones, el uniforme de cuero y caminé hacia el club. Había encontrado mi vocación. Azotar turistas podía ser un trabajo muy gratificante.

Mecían, Días, Pensar

Hace días que no paro de pensar en que a la niña le pasa algo. Se sienta en la ventana acariciando esa muñeca, mientras murmura una letanía ininteligible que pone los pelos de punta. Hoy le he preguntado por fin; me ha dicho que cuando se mecían las hojas era porque los árboles nos estaban espiando, pero que si ella los vigilaba no se atreverían a hacernos daño. Por eso he decidido no tomarme las pastillas del psiquiatra. Me da miedo que la niña desaparezca y los árboles vengan a buscarme.

Descanso, Extraña, Suelo

La extraña figura se erguía majestuosa en el centro de la nave industrial. El cuerpo colgaba del techo, los pies apenas rozaban el suelo y las alas se desplegaban en posición de echar a volar. “El Ángel” era un collage de trocitos de persona, cosidos para componer la fantasmagoría que ahora les contemplaba. A los pies, una nota: “Por fin los influencers están reunidos donde merecen. Que el cielo sea vuestro descanso. Alguien tenía que hacerlo”.

Pie, Rota, Preocupes

—¡Enhorabuena! ¡Está usted muerto!— el suiciditrón se despide siempre cortésmente después de la macabra y dolorosa exhibición de sus habilidades. Cada lunes meto una moneda y contemplo mi futuro próximo y lejano, y mi pasado reciente y mi pasado pasado… La inmortalidad no es el chollo que nos vendieron. No lo es. En absoluto. De momento no te preocupes. Estoy rota, pero sigo en pie. Quizás la solución llegue pronto. Quizás a base de insistir…

Estrellas, Interior, Conducido

Se subió al coche y condujo hacia el interior. Por el camino se hizo de noche. Aparcó y miró el reloj. No tenía la sensación de haber conducido tanto. Caminó unos metros y se sentó donde siempre. Desde allí podía divisarlo todo: las estrellas… La Luna… La Tierra… Marte lo había recibido como uno más, eso estaba bien, pero no podía evitar pensar entre lágrimas que el hogar no está donde uno vive; el hogar está donde el alma se quedó enganchada una vez, para siempre.

Huesos, Volamos, Rugido

—¡Mira, mira! ¡Son huesos de dragón mágico! Primero se sacan de la bolsa y se unen, y si lo haces bien hasta se puede oír su rugido.

—¡Anda! ¡Qué chulos! ¿Seguro que son de dragón? Y, ¿para qué los queremos?

—Pues para volar, ¡claro! Los armamos y volamos.

—¡Claro! ¿Cómo no se me había ocurrido? ¡Me encantaría volar!

—Sí, sí… ¡Te los vendo!

Silencio

Relato finalista en el concurso literario “Silencio” organizado por el escritor Christian Martínez Silva. Bueno, pues aunque no he ganado, ya me habría gustado, creo que el segundo puesto está muy bien. Estoy contenta por la posición y por el relato. A ver qué opináis vosotros 🙂

“En el silencio de la noche los ruidos parecían más fuertes. Venían del otro lado de la puerta. Siempre venían del otro lado de la puerta. La primera vez que los oí, profundamente aterrado, me hice un huequecito en el fondo del armario y me tapé los oídos hasta que cesaron; ahora, desde la perspectiva del tiempo, casi se podría decir que les he cogido cariño. La secuencia no es siempre la misma. Junto con los ruidos, a veces se ven luces, se oyen voces, risas… Su risa… Aquella noche la luz se colaba a través de las rendijas. Miré y lo vi a él… Riendo… No me importa que pertenezca a otro mundo. No me importa que lo nuestro sea imposible. No me importa observarlo desde aquí. Con eso me conformo, ¡porque lo amo! Y es que de vez en cuando, los monstruos del armario también nos enamoramos.”

El Otro Lado

El silencio blanco y profundo del sanatorio empezaba a ser agobiante cuando, de repente, la hipnomáquina se encendió otra vez. Para eso la habían traído; para entrar en funcionamiento ante cualquier indicio de que el sujeto pudiera estar despertando. A veces lo dormía solo unos minutos; a veces los minutos se convertían en largas horas de ruiditos, registros y medidas. La enfermedad avanzaba tan lentamente que todos confiaban en su recuperación, aunque tampoco por ello había que bajar la guardia. “Nunca se sabe…”, decía el sanador jefe. “Nunca se sabe…”.

La investigación telepática había descartado la intervención de terceros. Era inútil buscar culpables; no los había. Ni siquiera el propio sujeto había tenido nada que ver. Simplemente, a veces, los dioses también se estropeaban.

La máquina recreaba en la cabeza de Narciso las mismas imágenes una y otra vez… Y otra… Y otra más… Según los expertos, revivir el trauma era la mejor terapia para traerlo de vuelta. “El espejo…”, parecía decir entre sueños. “El espejo…”. Atrapado en su propio reflejo, la enfermedad no consistía en desear lo que veía; consistía en no poder darse cuenta de que El Otro Lado no era más que el reflejo de este.