Llamo, Necesario, Trozo

¡Perdona si te llamo “amor”! Cómplice necesario de mis noches en vela. Trozo imprescindible de mi alma vacía, que solo se llena contigo.

¡Perdona si te llamo “amor”! Artífice único de nuestros errores perfectos. Víctima indefensa de mis aciertos fuera de contexto.

Agente del caos. Ángel caído. Compañero.

Contigo, Síntoma, Referencias

Como dice la canción, “a veces te mataría; otras, en cambio, te quiero comer”. Como declaración de amor no está mal, aunque ambas opciones vienen a decir que acabaría contigo… Si Freud levantara la cabeza… Pero no soy yo. Eres TÚ. Eso lo tengo claro. Y este vacío es el síntoma de que no tengo más para ti. Y si me preguntan diré que eres maravilloso, no podría decir otra cosa; pero si volviéramos a empezar te juro que pediría referencias.

Primero, Mientras, Hecho

No llores más, pequeño… Primero te arroparé con la mantita y te pondré música mientras te quedas dormido. Yo no sé cantar, pero tengo recursos… Luego velaré tu sueño y te abrazaré si tienes pesadillas. Mis brazos son fríos, pero fuertes. No te dejarán caer; no te lo mereces… Y no te dejes intimidar por el hecho de que sea una máquina. Estoy programad@ para cuidarte… Estoy programad@ para cuidarte… Estoy programad@ para cuidarte… Estoy programad@ para cuidarte… Estoy programad@ para cuidarte…

Páginas, Antes, Nació

Y nació en ella la necesidad de contar historias; la necesidad de llenar páginas y páginas con aventuras que quizás nunca llegaría a vivir, pero que ya conocía como si las hubiera vivido. Antes no era así. Antes pensaba que no tenía nada que decir, pero poco a poco comprendió que la voz que tanto le hablaba era la suya. Que pensaba con palabras. Y que no debía quedárselas para ella sola.

Balcón, Sentado, Menor

Desde este balcón se controla todo el paseo marítimo. Aquí me siento con mis prismáticos y veo el mar, los barcos, esa chica corriendo, aquel señor sentado… Sin ellos estoy muy solo. No lo saben porque no me conocen, pero me ayudan a llenar este vacío que se me está haciendo ya un poco largo. La soledad no es cosa menor, como diría ese político tan torpe y estrafalario. Me gusta coger trocitos prestados de vuestras vidas para llenar la mía. Ojalá pudiera daros algo a cambio.

Nueve, Vez, Camino

Allí está otra vez, como cada mañana, en el piso número nueve… Se levanta un poco tarde para mi gusto, pero merece la pena. Así me da tiempo a llegar, prepararme un café y sentarme a ver como abre la ventana. El camino no se me hace el mismo y la oficina tampoco, desde que tenemos vecinos. Bueno. Vecino, más bien. No sé por qué me estoy acordando del anuncio aquel de la Coca-Cola Light… ¡Uf! ¡Qué calor! ¡Ya sale! Creo que yo también voy a abrir la ventana…

Calles, Padre, Puerta

Sabía perfectamente que las cosas no le iban bien, que no era demasiado constante, que le gustaba la buena vida… En un solo año había dejado cinco trabajos por razones de lo más variopintas. “Carpe diem” era su filosofía preferida y le encantaba aplicarla. Pasaba el rato deambulando por las calles, a menudo sin rumbo, pero había una certeza en su vida. Solo una: que podía contar con su familia para lo que fuera. Como cada noche volvía a casa, su padre le abría la puerta y lo recibía con un abrazo.

Llamaron, Comprendía, Seguro

Josh vivía atormentado desde hacía años. Nadie sabía lo que le pasaba pero se había vuelto huraño y desconfiado. Antes saludaba siempre, ayudaba a los vecinos, sacaba la basura, pero por alguna razón ya no parecía feliz. Daba la impresión de que no se sentía seguroComprendía que estaba en un lío y que todo se había torcido al final. – ¡Las cosas no tenían que salir así! ¡Mi plan era perfecto! – se decía. De pronto llamaron a la puerta y en segundos todo había terminado. La policía se lo llevó para siempre mientras desenterraban los cuerpos de los niños que estaban en el sótano.

Recuerdo, Cuando, Sorprendente

Cuando era pequeña los mayores me parecían muy grandes, el tiempo pasaba lento y me encantaban las tardes de lluvia; recuerdo que olían a chimenea, a libros, a café, a siesta y a besos… A tierra mojada también… Es sorprendente que tanto tiempo después, cuando los de siempre ya no están, pueda seguir sintiendo sus abrazos tan claramente. Quizá la memoria es magia. Quizá nunca se han ido.

Dormir, Justo, Diablo

– ¡Otra noche sin dormir! ¡Joder! – refunfuñaba Sunset como cada mañana desde hacía más de un año. – ¡No es justo! – se decía mientras reunía las fuerzas para salir de la cama y afrontar otro día. Uno más desde aquel golpe de suerte que cambió por completo su vida. – ¿Cuánto más podré seguir así? – se preguntaba la joven estrella del rock, a la vez que escuchaba una vocecilla en su cabeza que le decía: “Es lo que tiene pactar con el Diablo…”